miércoles, 14 de enero de 2015

"DIARIOS DE CLASE"



LUNES 06 DE OCTUBRE DEL 2014.


    Hoy he vuelto a la escuela, mi primer día como docente en formación. Ayer por la tarde cuando pensaba en el día de hoy, me sentía inquietante de no saber cómo me iría esta jornada de prácticas.

   Esta mañana cuando he cruzado la entrada a la escuela, he pasado como una más, solo miradas de curiosidad preguntándose quién era yo. Aunque es mi tercer año de prácticas no me siento con tal seguridad de pararme al frente de un grupo con una maestra observándome, pues me ha tocado  la mala o buena suerte de que mis ex maestras titulares me dejen sola frente al grupo; permitiéndome tomar más tiempo de lo estimado, pero sin alguien que me pueda aconsejar.

   La maestra encargada del grupo y yo entramos juntas al salón, saludamos de buenos días y prosiguió a presentarme ante los alumnos, comento que estaría con ellos durante dos semanas y algunos días seria yo quien les diera clases. La actitud de los niños fue positiva y lo que más me agrado fue que todos me llamaban maestra y no solo por mi nombre o muchacha.

   Este día me dedique a observar a la maestra y a los alumnos, pues me interesaba ver sus comportamientos. Algo que me desmotivo fue la actitud de la maestra, pues me pude dar cuenta que le desespera todo, que los niños hablen, que volteen para otro lado, se la pasaba renegando por todo; y una cosa que a mí me pareció muy negativa de su parte es que comparara a los niños.

   Mañana martes voy a participar activamente en la clase a petición de mi titular. Para ello, he preparado un sesión de matemáticas en donde se verán las desafíos  de quitar y poner, con una actividad que ojala les guste y respondan bien.





MARTES 07 DE OCTUBRE DEL 2014.


   Hoy he tenido el placer de poder intervenir en el aula, he de mencionar que me sentía muy nerviosa pues las matemáticas no son mi fuerte. Inicie con un juego llamado “quita y pon” para esto ocupaba formar equipos de cinco integrantes, la técnica para formar los equipos que tenia plasmada en mi planificación era decirles a los niños el nombre de un animal y ellos tendrían que hacer el sonido que produce el animal que les toco; Ejemplo si a un niño le toco gato, el tendría que hacer como hace el gato, y así se juntarían los de la misma especia y seria un equipo. Desafortunadamente no funciono, así que opte por formarlos como yo quisiera, una vez reunidos todos en equipo les di las instrucciones del juego y proseguí a acomodarles las fichas con signos de + y – junto con un dado por equipo y los frijoles.

   La actividad consistía en lo siguiente: se les proporcionará  10 tarjetas 5 de ellas con el signo de suma y las otras  con el de resta, las revolverán  y las colocan apiladas con los signos hacia  abajo. Y a un lado colocarán 8 piedritas, en este caso son frijoles. Por turnos  cada  niño lanza el dado, cuentan el número de puntos que salieron, toma una tarjeta de la pila, y según el signo es agrega o quita el número de piedras que indica el dado. Ejemplo: si toma  la tarjeta  + y el dado indica 6, saca seis piedritas de su bolsa y las agrega a las 8 iniciales.  Si la tarjeta es –, el niño toma seis de las 8 piedritas  y las guarda en su bolsa. Si  a algún niño  se le acaban las piedritas   de su bolsa  sale del juego y continúan  los demás; El juego termina cuando se acaban las tarjetas con signo. Gana el niño que haya quedado con más piedras.

   Cuando iba a dar inicio al juego,  llegó el profesor de cómputo y se tuvo que llevar a los niños al aula de medios, así que se pospuso el juego hasta que terminaran su clase de computación.
Una vez que salieron del aula de medios di inicio al juego, los niños no sabían lo que iban hacer, me revolvieron todos los frijoles, me volteaban las fichas, me escondían el dado y se peleaban por quien seguía cuando explique como 3 veces lo que iban hacer. Me sentí desesperada, pues solo un equipo me trabajo como era; por más que intente tranquilizarme y avanzar con los demás equipos, el tiempo se me agotaba así que decidí cancelar el juego y dar inicio a las consignas trabajando individualmente.

   Al estar leyendo las instrucciones dos niños no dejaban de platicar y sentía que iba a explotar, la maestra titular me interrumpía para callarlos. Al contestar todos juntos las consignas los niños me respondieron bien al restar y sumar lo que se pedía, pero al momento de escribir las respuestas muchos niños no las contestaban donde debía de ser, las ponían a la vuelta o en la siguiente pregunta.
En lo personal eso para mí fue muy desesperante, pues estaba acostumbrada a trabajar con grupos más grandes que ya sabían leer y escribir y las actividades fluían muy bien.

   A pesar de que el trabajo fue muy lento llegue al objetivo de que los niños determinen el resultado de quitar o agregar, saber lo que falta y saber lo que falta en cierta cantidad para llegar a otra.
Considero que faltó prepararme más al nivel de los niños de primer año, pues creo que no me daba a entender con ellos. Espero que en estas dos semanas que estaré aquí sepa adecuarme a su nivel.



JUEVES 09 DE OCTUBRE DEL 2014.


   Como todos los días los niños se forman al dar el toque de entrada para el conteo, pues en la escuela primaria se acostumbra cada lunes otorgar banderines de puntualidad, asistencia, aseo y disciplina. Por lo que los niños de las diferentes comisiones pasan cada rato a los salones a observar y contar a los niños.

   Al entrar al salón, la maestra iba dando comienzo a la clase cuando de pronto abre la puerta un niño muy pequeñito y todos los alumnos exclamaron: ¡No, el Daniel! Lo que llamo mi atención, pues recordaba que el día anterior me habían advertido sobre él. ¿Qué hacía a este niño tan especial? que nadie quería. Inmediatamente observe que si, Daniel era un niño con problemas; Pero ¿Qué tipo de problemas? No lo sabía aun. Opté por sentarme a su lado  para conocerlo, cuando la maestra empezó a repartir hojas para trabajar a todos los niños les dio menos a Daniel, su excusa que el niño no trabajaba. Empecé a esculcar su cuaderno y me di cuenta que solo había ejercicios para transcribir y dibujos, así que tome una hoja blanca y le dibuje una fresa para que la pintara y luego me transcribiera su nombre; no me trabajo como esperaba pero me trabajo.

   Al pasar el día, me percate del que según yo era el problema. Daniel empezó a decir muchas groserías, a morder y pegar a sus compañeros, interrumpir a la maestra, borrar el pizarrón, lo que propiciaba la distracción del grupo y la desesperación de la maestra; tuve que ponerle más trabajos y estarle hablando para que no se levantara.

   Sacando mis propias conclusiones pensé: Daniel tiene serios problemas de conducta, creo que en casa ve agresiones, lo maltratan, no tiene muestras de cariño, en fin. Al poco tiempo de terminar la jornada escolar Daniel se estaba comportando bastante mal, por lo que opte por cargarlo y leerle un cuento, pero en eso entra la maestra del aula de apoyo y me lo quita, argumento que no debería abrazarlo mucho ni darle tanto cariño, pues era un niño que tenía serios problemas de mala educación en casa aunado con inmadurez, el niño solía agarrar las partes de las mujeres entonces me aconsejo que no fuera dulce con el que él porque no lo necesitaba al contrario, ocupaba a alguien que fuera autoritario, pues en casa lo dejan ser.

   Toda esta situación me puso a pensar y querer saber más sobre él. Actualmente nos dan una asignatura que va orientada a la atención a la diversidad, en donde se maneja como atender a niños con alguna discapacidad. Esta jornada de practicas el profesor nos pidió detectar a un niño con problemas ya sean de discapacidad intelectual, emocional, etc. Daniel sería el candidato perfecto para aprender.


No hay comentarios:

Publicar un comentario