LUNES
06 DE OCTUBRE DEL 2014.
Hoy he vuelto a la
escuela, mi primer día como docente en formación. Ayer por la tarde cuando
pensaba en el día de hoy, me sentía inquietante de no saber cómo me iría esta
jornada de prácticas.
Esta mañana cuando
he cruzado la entrada a la escuela, he pasado como una más, solo miradas de
curiosidad preguntándose quién era yo. Aunque es mi tercer año de prácticas no
me siento con tal seguridad de pararme al frente de un grupo con una maestra
observándome, pues me ha tocado la mala
o buena suerte de que mis ex maestras titulares me dejen sola frente al grupo;
permitiéndome tomar más tiempo de lo estimado, pero sin alguien que me pueda
aconsejar.
La maestra
encargada del grupo y yo entramos juntas al salón, saludamos de buenos días y
prosiguió a presentarme ante los alumnos, comento que estaría con ellos durante
dos semanas y algunos días seria yo quien les diera clases. La actitud de los
niños fue positiva y lo que más me agrado fue que todos me llamaban maestra y
no solo por mi nombre o muchacha.
Este día me dedique
a observar a la maestra y a los alumnos, pues me interesaba ver sus
comportamientos. Algo que me desmotivo fue la actitud de la maestra, pues me
pude dar cuenta que le desespera todo, que los niños hablen, que volteen para
otro lado, se la pasaba renegando por todo; y una cosa que a mí me pareció muy
negativa de su parte es que comparara a los niños.
Mañana martes voy a
participar activamente en la clase a petición de mi titular. Para ello, he
preparado un sesión de matemáticas en donde se verán las desafíos de quitar y poner, con una actividad que
ojala les guste y respondan bien.
MARTES
07 DE OCTUBRE DEL 2014.
Hoy he tenido el
placer de poder intervenir en el aula, he de mencionar que me sentía muy
nerviosa pues las matemáticas no son mi fuerte. Inicie con un juego llamado
“quita y pon” para esto ocupaba formar equipos de cinco integrantes, la técnica
para formar los equipos que tenia plasmada en mi planificación era decirles a
los niños el nombre de un animal y ellos tendrían que hacer el sonido que
produce el animal que les toco; Ejemplo si a un niño le toco gato, el tendría
que hacer como hace el gato, y así se juntarían los de la misma especia y seria
un equipo. Desafortunadamente no funciono, así que opte por formarlos como yo
quisiera, una vez reunidos todos en equipo les di las instrucciones del juego y
proseguí a acomodarles las fichas con signos de + y – junto con un dado por
equipo y los frijoles.
La actividad
consistía en lo siguiente: se les proporcionará 10 tarjetas 5 de ellas con el signo de suma y
las otras con el de resta, las
revolverán y las colocan apiladas con
los signos hacia abajo. Y a un lado
colocarán 8 piedritas, en este caso son frijoles. Por
turnos cada niño lanza el dado, cuentan el número de
puntos que salieron, toma una tarjeta de la pila, y según el signo es agrega o
quita el número de piedras que indica el dado. Ejemplo:
si toma la tarjeta + y el dado indica 6, saca seis piedritas de
su bolsa y las agrega a las 8 iniciales.
Si la tarjeta es –, el niño toma seis de las 8 piedritas y las guarda en su bolsa. Si a algún niño
se le acaban las piedritas de su
bolsa sale del
juego y continúan los demás; El
juego termina cuando se acaban las tarjetas con signo. Gana el niño que haya
quedado con más piedras.
Cuando iba a dar
inicio al juego, llegó el profesor de cómputo
y se tuvo que llevar a los niños al aula de medios, así que se pospuso el juego
hasta que terminaran su clase de computación.
Una vez que
salieron del aula de medios di inicio al juego, los niños no sabían lo que iban
hacer, me revolvieron todos los frijoles, me volteaban las fichas, me escondían
el dado y se peleaban por quien seguía cuando explique como 3 veces lo que iban
hacer. Me sentí desesperada, pues solo un equipo me trabajo como era; por más
que intente tranquilizarme y avanzar con los demás equipos, el tiempo se me
agotaba así que decidí cancelar el juego y dar inicio a las consignas
trabajando individualmente.
Al estar leyendo
las instrucciones dos niños no dejaban de platicar y sentía que iba a explotar,
la maestra titular me interrumpía para callarlos. Al contestar todos juntos las
consignas los niños me respondieron bien al restar y sumar lo que se pedía,
pero al momento de escribir las respuestas muchos niños no las contestaban
donde debía de ser, las ponían a la vuelta o en la siguiente pregunta.
En lo personal eso
para mí fue muy desesperante, pues estaba acostumbrada a trabajar con grupos más
grandes que ya sabían leer y escribir y las actividades fluían muy bien.
A pesar de que el
trabajo fue muy lento llegue al objetivo de que los niños determinen el
resultado de quitar o agregar, saber lo que falta y saber lo que falta en
cierta cantidad para llegar a otra.
Considero que faltó
prepararme más al nivel de los niños de primer año, pues creo que no me daba a
entender con ellos. Espero que en estas dos semanas que estaré aquí sepa
adecuarme a su nivel.
JUEVES
09 DE OCTUBRE DEL 2014.
Como todos los días
los niños se forman al dar el toque de entrada para el conteo, pues en la
escuela primaria se acostumbra cada lunes otorgar banderines de puntualidad,
asistencia, aseo y disciplina. Por lo que los niños de las diferentes
comisiones pasan cada rato a los salones a observar y contar a los niños.
Al entrar al salón,
la maestra iba dando comienzo a la clase cuando de pronto abre la puerta un
niño muy pequeñito y todos los alumnos exclamaron: ¡No, el Daniel! Lo que llamo
mi atención, pues recordaba que el día anterior me habían advertido sobre él.
¿Qué hacía a este niño tan especial? que nadie quería. Inmediatamente observe
que si, Daniel era un niño con problemas; Pero ¿Qué tipo de problemas? No lo
sabía aun. Opté por sentarme a su lado
para conocerlo, cuando la maestra empezó a repartir hojas para trabajar
a todos los niños les dio menos a Daniel, su excusa que el niño no trabajaba.
Empecé a esculcar su cuaderno y me di cuenta que solo había ejercicios para
transcribir y dibujos, así que tome una hoja blanca y le dibuje una fresa para
que la pintara y luego me transcribiera su nombre; no me trabajo como esperaba
pero me trabajo.
Al pasar el día, me
percate del que según yo era el problema. Daniel empezó a decir muchas
groserías, a morder y pegar a sus compañeros, interrumpir a la maestra, borrar
el pizarrón, lo que propiciaba la distracción del grupo y la desesperación de
la maestra; tuve que ponerle más trabajos y estarle hablando para que no se
levantara.
Sacando mis propias
conclusiones pensé: Daniel tiene serios problemas de conducta, creo que en casa
ve agresiones, lo maltratan, no tiene muestras de cariño, en fin. Al poco
tiempo de terminar la jornada escolar Daniel se estaba comportando bastante
mal, por lo que opte por cargarlo y leerle un cuento, pero en eso entra la
maestra del aula de apoyo y me lo quita, argumento que no debería abrazarlo
mucho ni darle tanto cariño, pues era un niño que tenía serios problemas de
mala educación en casa aunado con inmadurez, el niño solía agarrar las partes
de las mujeres entonces me aconsejo que no fuera dulce con el que él porque no
lo necesitaba al contrario, ocupaba a alguien que fuera autoritario, pues en
casa lo dejan ser.
Toda esta situación
me puso a pensar y querer saber más sobre él. Actualmente nos dan una
asignatura que va orientada a la atención a la diversidad, en donde se maneja
como atender a niños con alguna discapacidad. Esta jornada de practicas el
profesor nos pidió detectar a un niño con problemas ya sean de discapacidad
intelectual, emocional, etc. Daniel sería el candidato perfecto para aprender.